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jueves, 3 de junio de 2010

Paralelismo

Once es a Capital Federal lo que la calle San Luis es a Rosario.... pero peor...

lunes, 7 de diciembre de 2009

Mal plan de viernes por la noche (o algo así)

El viernes pasé un día genial, no por nada en especial, simplemente porque había sol y yo estaba Feliz!

Después del trabajo pasé por la casa de mi amiga Mer a buscar un libro, nos quedamos mateando un rato, y me invitó al recital de Charly García del sábado (le cayeron 4 entradas gratis del cielo y las aprovechamos! Genial el recital, simplemente GENIAL! Y eso que yo tengo bastante poca simpatía por Carlitos).

A las siete de la tarde emprendí el camino de vuelta a casa, pero antes pasé y me compré unos zapatitos HERMOSOS que son la nueva luz de mis ojos. Mientras me probaba los Pepés y me contemplaba en el espejo, arreglé por mensajes para salir a cenar con Eze Meloso.

Lo invité yo, y no porque sea histérica, sino porque el domingo era su cumpleaños y hacía mucho que no nos veíamos. La verdad es que me cae bien,  y tenía ganas de hablar con él y contarle de mis proyectos para el CeroDiez (que son la razón por la que me siento Feliz!).

Llegué a casa, discutí con mi mamá por teléfono porque olvidó mencionar que se iban todo el finde a Buenos Aires y me abandonaban, me cambié y Eze Meloso me pasó a buscar. Fuimos a un barcito que hay a la vuelta del depto, pizza y cerveza de por medio, nos pusimos al día.

Pero después, y no se por qué, le agarró esa maldita manía que tiene de empezar a tirarme dardos como si fuese un tiro al blanco. Pálida tras pálida, una enumeración de mis cosas negativas y me empezó a enervar.

Se lo dije, ultimamente estoy bastante paciente y no puse la habitual cara de orto, sino que le avisé que estaba entrando en terreno peligroso con esos comentarios. Y me responde: "Ay, tonta, si sabés que te adoro!"

Y yo pensé (sí, a veces pienso, a veces...) que todo ese afán de resaltar mis "defectos" era una forma encubierta de alejarse de mí. O sea, claramente le siguen pasando cosas conmigo y no puede evitarlo. Entonces me achaca para ver si así, haciendo saltar lo peor de mí, le gusto menos...

¿Tan pelotudo va a ser? Tiene 31 años, no 13...

Pero acepto mi responsabilidad, yo lo llamé porque extrañaba nuestras charlas de hace tiempo, porque tengo mil planes y cosas que van a dar un giro de 180 a mi vida, y quiero gritarlas a todos...

Creo que elegí la persona incorrecta para el plan de viernes... Al menos me di cuenta de que a esa puerta no debo volver a llamar...





Por suerte, Charly made it all better el sábado!

martes, 1 de diciembre de 2009

Con ricotta no

Besar a un flaco que no te gusta mucho, y que encima besa como un sapo, es lo mismo que comer Cheesecake hecho con ricotta en vez de Mascarpone.



Un asco!

lunes, 16 de noviembre de 2009

Somos dos para filosofar...

Muchas veces me puse a pensar en esa manía, o imán, que tengo para involucrarme sentimentalmente con hombrecitos siempre más jóvenes que yo. El sábado Aguz me tiró un par de comentarios que pusieron el tema en primer plano nuevamente, como buen estudiante de Psicología que es, no puede evitar analizar todo...

Mi hipótesis es que me gustan los más chicos porque soy yo la que no quiere crecer, y cuando me involucro con alguien menor, dejo de lado cuestiones de la adultez que si deben enfrentarse cuando uno tiene un novio mayor. Con esto no digo que sea incapaz de tener una relación seria, o que no pueda proyectar y compartir. Los temas que no quiero tratar son cosas como: convivencia, casamiento, hijos, planes conjuntos de vida y etcétera. Pero no porque sea una pendeja irresponsable, sino porque como todavía no tengo muy decidido que va a ser de mi vida de acá a un año, me es imposible proyectar a largo plazo un plan de vida común.

Además me gusta mucho salir, estar con amigas y disfrutar del tiempo fuera de la pareja. La mayoría de mis amigas que están de novias con flacos más grandes tienden a aburguesarse, y desaparecen del mapa. No las veo más, se meten tanto en su relación que olvidan que el resto del mundo existe siquiera. Y ninguno de sus planes deja afuera a su media fruta.

Lo que me gusta de los niños más jóvenes es el desenfado, la poca preocupación por cuestiones que resultan estresantes, las ganas de vivir el día a día. Y no es que yo los busque por ser más chicos, simplemente da la casualidad de que son los que últimamente me llaman la atención.

Igual, no cualquiera. Los pavotes que sólo piensan en estupideces no me mueven un pelo. Para que me gusten deben ser interesantes, y desafiarme en varios niveles.

En medio de nuestra charla caótica y eterna del sábado post-boliche, surgió este temita:
Aguz ...es como que ésto no va a ser más que lo que es..
Malala ¿Por qué te planteás estas cosas?
Aguz Pasa que yo soy de hacerme la película...
Malala ¿Y a qué viene esto de que "no vamos a ser más"? ¿A qué te referís?
(Debo confesar que sabía muy bien a que se refería con ese comentario, pero igual metí el dedo en el enchufe)
Aguz Y yo tengo 20 y vos 24... Nos llevamos bien y nos divertimos, pero en cierto punto nos planteamos cosas diferentes... O sea, a vos te pasan cosas o tenés que tomar decisiones que a mi ni se me ocurren...

Y sí, estamos en etapas un tanto distintas. Cuatro años no parece tanto tiempo, pero en este caso es un brecha generacional visible. No que yo esté buscando nada más que pasarla bien con Aguz, pero son cosas que se me cruzan por la cabeza. Es muy chico, y llegado cierto punto, se va a notar.

El problema es, y está cada vez más claro, la transición hacia la adultez. Todavía no soy verdadera dueña de mi propia vida: soy una mantenida que quiere seguir estudiando y no se anima a jugar en el mundo de los grandes, porque se siente chiquita. Mi cara parece de 21, a veces mi mente también.

Esto de la adultez es complicado y estresante.

Yo no tengo problemas en llevar adelante mis proyectos, el tema está en tenerlos claros y poder desarrollarlos. No se qué quiero, por ende, todo lo demás se vuelve complejo y difuso.

¿De qué vivir? ¿En dónde? ¿Con quién al lado?
Esas son todas preguntas que no estoy preparada para responder.

Entonces sí, quizás meterme con alguien menor me ayude a dispersar las ideas y no preocuparme por ese "futuro" que me quieren imponer. Pero además es disfrutar de mi juventud y de hacer lo que tengo ganas. Porque puedo, y tengo con quién.

Al menos eso sí lo tengo claro.

jueves, 22 de octubre de 2009

Aral ataca a Tartaria con tres

- Ok, ya te expliqué todo. ¿Entendiste bien?
- Creo que sí...
- Bueno, hagamos una mini partida de prueba para ver.
- Dale!

....


- Ahora que ya jugamos con tus reglas... ¿las puedo cambiar?
- ¡¿Cómo las vas a cambiar?! Las reglas no se cambian, y menos en medio del juego!
- Es que las tuyas no me gustan. Para mí es más divertido jugar con mis propias reglas...



En los juegos (como en la vida) si cambiamos las reglas, cambiamos de juego.

lunes, 12 de octubre de 2009

Paralelismo

Tengo una teoría, que para mí es bastante certera, según la cuál uno puede inferir ciertas características de la personalidad de un ser humano observando atentamente cómo éste se comporta en el:

- auto
- sexo

¿Por qué? He notado, en mi experiencia, que hay cierto paralelismo entre estas cuestiones. La forma de manejar, de comportarse cuando hay tráfico o frente a otros automovilistas, dice mucho del carácter de una persona: aquellos que no respetan al de al lado, tampoco respetan a sus pares en la vida; los que se sacan por los más nimios detalles y avatares que tiene la calle y el auto, también se encabrona en un segundo fuera ese habitáculo.

Y lo mismo pasa en la cama: quién es egocéntrico en la cama también lo es en su vida; quién no sabe seguir directivas o escuchar en la cama, tampoco lo sabe hacer en el día a día. Los que no experimentan y van siempre a lo mismo, son personas muy poco interesantes para tratar en cualquier ámbito.

Piensen en esta loca teoría mía un ratito. ¿No tengo algo de razón acaso?