Tengo que admitir que soy bastante despistada y no me se ubicar muy bien por la ciudad, menos todavía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero después de años de visitas a amigos y familiares, viajecitos de placer y demás, puedo manejarme dentro de un delimitado radio sin problemas.
Y para cuando se me complica y no se a donde ir, siempre tengo plata en el bolsillo para un taxi.
Hace exactamente un año, me hice una mini escapada a Capital para pasear por los shoppings y buscar unos lindos zapatos para mi graduación. Además, pensaba aprovechar la fecha para visitar a mi cuñada por su cumple y salir con amigos.
Pululé feliz por el Abasto, vi floggers, sucumbí a la tentación y me compré ropa. Pero no conseguí zapatos que me gustaran. Entonces, taxi mediante, partí hacia Palermo Soho. Entré a todos y cada uno de los locales de la zona, conseguí los zapatitos más hermosos del mundo, comí algo y disfruté del tiempo de soledad y esparcimiento por la city porteña.
Empezó a anochecer y decidí emprender el trayecto hacia la casa de mi hermano en Zona Sur. Para eso tenía que ir hasta el Teatro Colón y tomarme una de los charters compartidos (es más cómodo que viajar hacinada en tren hasta Temperley).
Sin ganas de sacar la Guía T y dilucidar cómo coño llegar hasta ese lugar, me paré en una esquina para elegir un taxi. Y digo bien: Elegir. No quería un auto destartalado, roto, chocado o sucio. Tenía tiempo, pues entonces me tomé mi tiempo. Dejé pasar tres autos que no colmaban mis expectativas. Y de repente, ví venir un Palio nuevito, con un chofer que parecía normal.
Le hice señas. Paró. Me subí e indiqué mi destino. Acomodé mis bártulos y miré distraída por la ventana todo el trayecto. El chofer iba escuchando una radio muy conocida y recuerdo haber tarareado una canción de Lenny Kravitz.
15 cuadras después, ya estaba en el Colón. El taxista se estacionó en doble fila al lado de una larga fila de Convies blancas. Le pagué y cuando estaba agarrando mi vuelto, escucho al Sr decirme algo. No llegué a comprender qué era lo que balbuceaba, pero como miró hacia abajo, yo instintivamente hice lo mismo...
Y ahí ví... un Pene Erecto asomando, muy orondo, delante del volante. Y la mano del Chofer moviéndose enérgicamente mientras seguía escupiendo palabras y frases hechas: "Mirá cómo está", "Qué dura", "Cómo me calentaste, pendeja".
Me paralicé. ¿Yo calentarlo? Si ni siquiera habíamos cruzado palabra!
El chofer hizo un movimiento como para darse vuelta. Yo agarré mis cosas como pude y abrí la puerta a los tumbos. Dí un portazo y corrí a la vereda. Petrificada, llena de bolsas y llorando me quedé parada un largo rato, sin asimilar todavía que eso me había pasado a mí.
No entendía cómo este degenerado había hecho para bajarse los pantalones y por qué pretendía acusarme de haberlo calentado, cuando yo ni siquiera lo había mirado.
Lloré de susto, de rabia, de angustia, de impotencia por lo que fue, lo que pudo haber sido. Me sentí ultrajada sin merecerlo. Llamé a mi hermano para descargarme, me tranquilizó y me dijo que subiera a la convie y fuera para su casa. Ya todo había pasado.
Lloré más, los 40 minutos que me separaban de su casa. Lloré cuando lo ví y no paré hasta sentirme segura de nuevo, en brazos de alguien que sabe protegerme.
Está bien, el Sr Taxista no me tocó, fue exhibicionismo y palabrerío barato, pero el susto fue real. Aun sin ponerme una mano encima, ese tipo había logrado hacerme sentir un objeto, un envase, una cosa. Si yo sentí todo eso, no me imagino lo que sufren aquellas personas que son físicamente ultrajadas. Un horror.
Ahora lo recuerdo y me río, lo cuento como algo bizarro y gracioso. Pero de ahí en más siempre me guardo una cuota de desconfianza para aquellos que manejan transportes públicos... Y hago bien...
jueves, 19 de noviembre de 2009
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4 comentarios:
Ohpordior, hijo de puta! Este tipo de cosas me violentan profundamente, y ni quiero pensar en el cagazo que habrás pasado.
Que se le infecte el pene y se le caiga, por desubicado.
Que tipo más hijo de puta!
Si supiesen las consecuencias que traen en los demás esos actos de desubicación. Menos mal Malala que no pasó nada y que ya quedó atrás.
¿ Como terminas el año ? Fue bueno ? Un beso grande y me debes una charla
Hay cada loco dando vueltas... mas en Capital... hay que andar con cuidado!! Yo en tu lugar no se como hubiera reaccionado...
que bajon, hay perversos en todos lados, y tu llanto es justamente lo que el tipo quiere!
Animo, acordate de la previa, el chpin, los zapatitos y demases1
TucuMALA
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